martes, 24 de febrero de 2009
domingo, 8 de febrero de 2009
EL CARACOL LlORA TRISTE

La madrugada del sábado nos dejo un gran artista mexicano, a los 57 años se fue al mundo de los descarnados Jorge Reyes a causa de paro cardiaco. Se quedó dormido en su estudio y ya no despertó.
Autodefinido como etnomúsico, Jorge Reyes es considerado uno de los artistas más reconocidos en la escena musical contemporánea mexicana, su obra abarca un amplio rango de experimentación sonora, incorporó instrumentos prehispánicos a la música rock, jazz y electrónica y creó su propio género musical, el cual definió como tloque nahuaque (música corporal con canto armónico).
Reyes nació en 1952 en Uruapan, Michoacán, estudió flauta transversa en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) antes de optar por un estilo propio. En la década de los años 60 hizo un viaje a Europa en una aventura de aprendizaje musical que le llevó a Alemania, donde estudió música clásica, electrónica y jazz. También viajó a India donde estudió la música tradicional hindú y tibetana.
A su regreso a México formó los grupos Al Universo y Nuevo México, hizo sus primeras fusiones mezclando rock con instrumentos mesoamericanos como el teponaztle, caparazones de tortuga y caracol. En 1980 fundó con Armando Suárez el grupo Chac Mool. Fue flautista y guitarrista de la agrupación e imprimió sus conocimientos musicales en cuatro discos y le dio al grupo su característica esencial: la creación de atmósferas con letras profundas que trasladaban al escucha a un mundo fantástico.
La aparición de Chac Mool coincidió con el boom del rock mexicano; la instrumentación del conjunto fue pionera al incorporar violoncello, mandolina, timbales, sintetizadores, flauta e instrumentos prehispánicos.
En 1985, Chac Mool se disolvió y Jorge comenzó una prolífica carrera de solista que le llevó a ser uno de los músicos mexicanos más reconocidos del mundo. Jorge Reyes se caracterizó por presentar música popular mexicana y por concebir sus conciertos como ceremonias rituales prehispánicas, en las cuales sintetizó sus investigaciones musicales y viajes para formular lo que es la columna vertebral de su propuesta sonora: la mezcla de sonidos autóctonos y prehispánicos con la tecnología musical avanzada de los procesadores de sonido, armonizadores, ecos y sonidos guturales. Ejemplo de ello fueron los tradicionales conciertos que ofrecía el Día de Muertos en el Espacio Escultórico de la UNAM, una reivindicación de los principios sagrados de las culturas mesoamericanas, donde el músico aparecía como jaguar.
El cubano Piro, fundador del grupo Ritmo Peligroso, dijo: “La muerte del gran Jorge Reyes es una gran pérdida para la música mexicana; conviví con él muchas veces a través de los años, nuestra amistad se remonta a finales de la década de los 70 cuando todavía colaboraba con Nuevo México. Dejó un legado musical muy importante”.
Jorge Reyes grabó 26 álbumes, destacan: A la Izquierda del Colibrí (1985), Comala (1986), Ek Tunkul (1987), Viento de Navajas (1988) y la obra fundamental Bajo el Sol Jaguar (1991). Además de Nierika (1989) y El costumbre (1993), entre muchos otros.
viernes, 6 de febrero de 2009
Entrevista a Luis Gabriel Vázquez
La animación como forma de expresión
Still del cortometraje Vitrubio codirigida por Luis Gabriel Vázquez y Alejandro Valerio
Por Rosa María Durán
Luis Gabriel Vázquez Hernández, estudiante egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la UNAM, joven entusiasta, nunca imaginó que su participación al lado de Suzie Templeton, realizadora del cortometraje de animación Pedro y el Lobo (corto ganador de un Oscar) le acarreara un gran “boom” en su vida.
En entrevista, Luis Gabriel nos platica que ser creativo y dar alegría por medio de sus animaciones es lo que más le gusta, pues gracias a eso puede trasmitir ideas y expresar sentimientos a través de imágenes, y aunque considera que no es nada fácil trabajar un cuento o diálogo, él cree que lo más importante es contar historias aportadas de la experiencia propia.
Cuando se enteró de la convocatoria que publicó TV UNAM nunca se acercó a ella esperando algún reconocimiento y mucho menos dimensionó su participación en un proyecto nominado y ganador de un Oscar, “yo entré a la convocatoria pero en cuestión de la calidad del trabajo, de la naturaleza del proyecto, no son proyectos que salgan muy a menudo aquí en México y es bueno ser parte de ellos…” También afirmó que su experiencia le hizo constatar que existe más infraestructura y posibilidades económicas en otros países para poder realizar cine.
Asegura que la experiencia vivida en Polonia fue emocionante, pues le gusta viajar mucho y conocer gente distinta donde se hablan otros idiomas. Además que no era la primera vez que vivía solo en el extranjero, que con anterioridad residió un año en Francia como asistente de profesor de español y en otra ocasión estuvo de intercambio académico en Missouri.
Afirma que haber conocido y colaborado con Suzie Templeton fue una experiencia muy gratificante, algo que disfrutó mucho, pues le permitió ver de cerca su trabajo, el cual calificó de prominente y testifica que “hay muchos ojos puestos en ella” por su calidad profesional. Aunque el tiempo que estuvo cerca de la autora de Dog y Stanley fue relativamente corto, él tuvo tiempo de mostrarle su trabajo y quedó de alguna forma la puerta abierta para que tal vez en el futuro se pueda hacer algún proyecto con ella.
A raíz de este “boom mediático”, como Luis Gabriel le llama a esta difusión de su trabajo, gracias a su participación en Pedro y el Lobo, espera abrirle voz y espacio a su propio proyecto de animación llamado Vitrubio, que ya se ha exhibido en varios foros y festivales de cine, además de haber ganado reconocimientos internacionales a nivel video, pero espera que el público lo conozca y, en particular los universitarios, en su formato de cortometraje de cine en salas comerciales, antecediendo a algún largometraje fílmico.
Vitrubio nace como un proyecto de animación para su tesis de titulación, al cortometraje se le fue uniendo poco a poco gente muy talentosa como Mario Iván Martínez en la voz del narrador y Francisco Ochoa, que es un egresado del Conservatorio de Música y que realizó la partitura especialmente para corto.
Este cortometraje de animación, que tardó tres años y medio en subir a formato de cine, elaborado en stop motion con duración de 12 minutos y medio, es una historia original escrita para niños, narra la aventura de un mago que quiere ser de nuevo joven y trata de utilizar su magia para recuperar sus años perdidos. Vitrubio se exhibió en el reciente Festival Internacional de Cine Contemporáneo (FICCO).
El futuro de Luis Gabriel se ve prometedor y así lo deseamos, por lo pronto ya ha platicado con realizadores como Ernesto Contreras, director de Parpados Azules o Luis Téllez de Hasta los Huesos con quien se podría concretar un proyecto a futuro.